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jueves, 19 de septiembre de 2013

Es completamente surrealista y sin embargo es España.
España: el país que me vio nacer y que me causa una mezcla de sentimientos difícilmente conciliables...
No creo en los países, no creo en las fronteras y no creo en las nacionalidades. Me parece algo completamente ficticio, algo inventado para hacer daño y para causar dolor. Y sin embargo, ahí está. Y ahí están todas aquellas personas que se sienten orgullosas de ser españolas.
A mi manera, yo también me siento orgullosa de ser española, sí. Pero no porque España sea nada singular. Su tierra y muchas de sus gentes son maravillosas. Pero maravillosas son también otras tierras y otras gentes que son, al fin y al cabo, eso, gentes. Gente somos todas y todos. ¿Qué más da de dónde?
Me siento orgullosa de ser española porque este "país" ha dado y sigue dando grandes personas a la historia, pero también un montón de heroínas y héroes anónimxs que cada día se levantan dispuestas a cambiar una realidad que da asco, una realidad que es hipocresía.
Me siento orgullosa de ser española porque he nacido aquí y esto es lo que conozco. Pero no sé por qué iba esto a ser mejor que otra cosa.
Nos cuentan las bondades de un sistema totalmente corrompido, pero que en realidad es mentira desde que se creó. Todo se asienta en una gran mentira.
Nos hacen creer que sería mucho peor vivir en otros sitios.
Nos invitan a sentirnos afortunadas por poder gozar de una mierda de sistema que se vende como la panacea.
Y mientras, desahucios, pobreza, corrupción, injusticias por doquier.
Y todas y todos sonriendo porque tenemos una mierda de trabajo, algo de dinero y hasta una casa que, en el mejor de los casos (oh, qué suerte) es casi del banco, pero parece tuya.

Toda esta reflexión ha surgido, aunque no lo haya parecido por cómo ha derivado, a raíz de una noticia que he leído en el Público. Resulta que en España, ese país por el que, a pesar de todo, siento cariño, una fundación que en cualquier otra parte de Europa sería ilegal, la Fundación Francisco Franco, estuvo recibiendo fondos públicos hasta la aprobación en 2007 de la Ley de Memoria Histórica por el entonces Gobierno "socialista" de José Luis Rodríguez Zapatero. En 2002, el PP se negó en rotundo a retirar las subvenciones. Y ahora reclaman una intervención del Ejército diciendo que "los militares no pueden continuar callados ante la deriva de España"
Eso es España, entre otras muchas cosas.
No tengo palabras.
Rabia e indignación.
Odio.
Y sé que el odio no nos conduce a ninguna parte. Pero a veces es incontrolable.
Quizá es un buen arma si se sabe canalizar correctamente.

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