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sábado, 15 de octubre de 2016

Una polémica estúpida

A raíz de la polémica que se ha desatado porque hayan dado el Nobel de Literatura a Bob Dylan y porque estoy un poquito hasta el coño de leer y escuchar estupideces, he decidido exponer mis reflexiones por puntos para que nadie se pierda. Nótese que la primera es la más importante. A partir de ahí, los números son arbitrarios.
1. Si queréis indignaros, enfadaros o blasfemar a propósito de los premios Nobel (por cierto, cualquiera diría que ganáis algo con ellos), hacedlo porque ninguno lleva nombre de mujer. NINGUNO. Este año la Academia no ha galardonado a ninguna mujer. Y en toda su mierda de historia, sólo 49 mujeres han recibido el premio frente a 833 hombres. Ahí lo dejo.
2. No le han dado el premio a un cantante, a un músico y menos a un músico pop, ñoño o cursi. Se lo han dado a un poeta, a un tipo que escribe maravillosamente bien y del que la mayoría sólo conocemos sus canciones típicas. Además, me juego el cuello a que quienes están criticándolo, ni siquiera se han molestado en leer sus canciones en inglés (para alabar su calidad literaria si conocen ese idioma) o en traducirlas para saber de qué hablan y cómo lo hacen. Con este premio, no sólo se está reconociendo la valía de Bob Dylan como literato (que no como músico, por más que os empeñéis -sí, podía haber un Nobel de música, pero no, no lo hay-). Si no queréis ver la relación profunda e innegable que hay entre la poesía y la música porque pensáis en Bisbal o en Justin Bieber, pensad entonces, insisto, que el premio se lo han dado por su capacidad como escritor. Se está reconociendo también, decía, la revolución cultural de los 60. Que sí, que estuvo hecha desde Estados Unidos y básicamente por hombres. Pues indignémonos por eso, ¡joder! Creo, básicamente, que no se está conduciendo nada bien la indignación porque se está haciendo por motivos que me parecen equivocados. 
3. Si el premio se lo hubieran dado a alguien cuyo nombre desconociésemos, aquí ni Dios habría abierto la boca. Pero como criticar y enfadarse es gratis y a todo el mundo le suena Bob Dylan, vamos a decir gilipolleces. He llegado a leer reivindicaciones de premios Nobel para músicos que me han hecho reír bastante. 
Yo no estoy diciendo que haya que callarse y que no se deban manifestar opiniones personales, ojo. Faltaría más. Sobra que diga que estoy completamente de acuerdo con la idea de que todo el mundo exprese sus opiniones, pero creo que es importante conocer lo que se va a criticar antes de hablar. Esa es mi opinión.
4. Aunque el premio se lo han dado por su dominio de la palabra, creo que el hecho de que sea un músico honra a esta bella profesión y eso me parece bien. Que sea multimillonario y que se esté riendo de la polémica en su casa ya me jode un poco más. 
5. Que Borges, Kafka, Tolstoi, Cortázar, Proust o Arthur Miller (siempre hombres, siempre hombres) no recibieran el puto premio, no quita derecho a Bob Dylan a recibirlo. 
6. En resumen, trato de decir que indignarse y protestar son la base del cambio que el mundo necesita, pero pienso que habría que tener un poquito más de cuidado al elegir las cosas que nos irritan...A mí, como ya ha quedado claro, me mosquea bastante más que no haya mujeres entre los premios (porque lo que no se nombra, no existe) y que la revolución cultural de los 60 (que no deja de ser una premiada de rebote y que es indiscutiblemente interesante) fuera eminentemente hecha o al menos reivindicada o atribuida (cuántas cosas han pasado a la Historia con nombres de hombres ocultando los de enormes mujeres...) por hombres blancos, heterosexuales y estadounidenses.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Tengo canas. Muchas. Y me gustan. Mucho. Me gustan porque son yo, porque simbolizan el paso del tiempo y mis aprendizajes. Me gustan porque forman parte de mí.
A veces me cansa que todos los días alguien tenga que decir algo sobre ellas, pero a la vez tengo que reconocer que me hace gracia. Llaman la atención. Os llaman la atención. Supongo que es normal, porque la gente considera que soy joven para tener tantas. Curiosas categorías esas de "joven" y "viejo". De vez en cuando pienso que el día en que mis canas dejen de llamar la atención, entonces podré saber que ya soy vieja a ojos de la sociedad. Mientras, se supone que no debería tenerlas. O debería taparlas. Eso sí me toca la moral, ¿sabéis? ¿Taparlas? ¿Pero quién se ha creído que es para recomendarme un baño de color, un tinte o cualquier mierda de ese tipo? ¿Verdad que a los hombres no les recomiendan que se tiñan aunque tengan muchas canas? Ay, cómo soy, ya estoy exagerando con que la sociedad da y espera lo mismo de los hombres que de las mujeres...


martes, 11 de agosto de 2015

No puede haber perspectiva sin distancia.

viernes, 3 de julio de 2015

"Capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas". Eso es la resiliencia.
Hoy me ha dicho una chica que va a ser mi amiga que soy resiliente.
Y sí, creo que lo soy.

viernes, 12 de junio de 2015

Una vez, hace ya bastante tiempo (porque el tiempo pasa rápido...más rápido de lo que yo pensaba hace unos años), inicié un cuaderno donde apuntaba nuevas palabras y su significado. Me refiero a palabras en español (o castellano; ese no es el tema ahora). El caso es que luego me entró la obsesión por el inglés, empecé a hacer lo propio con palabras de la lengua de Shakespeare y olvidé mi pobre cuaderno en el primer cajón del escritorio de mi habitación en la casa de mi madre, mi casa al fin y al cabo. Después me fui a Nueva Zelanda, volví, me independicé y no me traje mi cuadernito a mi nueva casa. Sin embargo, ahora me acabo de acordar de él y me he dado cuenta de que lo echo de menos. Lo recogeré la próxima vez que vaya a Guadalajara y retomaré la sana costumbre de aprender nuevas palabras en castellano o español. 
Conociendo más palabras, se pueden expresar y sobre todo pensar más cosas. Esto es innegable. Y cuanto más se piensa, más libre se es. 
Quiero volver a tener mi cuadernito conmigo para ser más libre

jueves, 14 de mayo de 2015

Me gusta el sol, me gusta la cerveza, me gusta la vida, me gusta Madrid, me gusta pensar, me gusta ser libre (¿se puede?), me gusta el mar, me gusta sentir, me gusta latir, me gusta ser empática, me gusta emborracharme (quizá de ahí que me guste la cerveza), me gusta el azul, me gusta el morado, me gusta el rojo, me gustan muchos colores, me gusta besar, me gusta escuchar, me gusta hablar, me gusta querer, me gusta abrazar. 
Y me gusta que el sol me toque, me gusta que me den cerveza, que vivan conmigo (la vida; mi casa es para ti y para mí), me gusta caminar Madrid junto a mi gente, me gusta que piensen, me gusta que seáis libres (¿podéis?), me gusta ir al mar con vosotrxs, me gusta que sintáis, me gusta que latáis, me gusta que seáis empáticxs, me gusta que os emborrachéis (vosotrxs deberíais saber quiénes sois), me gusta que os gusten los colores porque son vida, me gusta que me beséis (pero sólo vosotrxs), me gusta que me habléis y que me escuchéis, me gusta que me queráis, me gusta que me abracéis. 
Y últimamente no me gusta mi vida. Pero me gusto yo y me gusta saber que puedo hacer lo que quiera, que lo conseguiré. 
Gustar y vivir. 
Degustar la vida.

viernes, 4 de julio de 2014

No hay medicina que cure lo que no cura la felicidad.