Sugerencias, ideas o preocupaciones a eljardindeacracia@gmail.com

sábado, 5 de septiembre de 2009

El otro día por la noche acudísteis sin previo aviso, sin cita ni acuerdo. Llegasteis sin decir nada con intención de quedaros. Cargados de recuerdos, de ilusiones infantiles, recordándome la inocencia de la infancia y el terror de las verdades. No sé por qué vinisteis. Yo intentaba dormir, nerviosa, primer examen a unas horas, y de repente pensé en vosotros. No sé por qué. Hacía mucho que no lo hacía y muchísimo que no lo hacía tan intensamente. De repente sentí pena, mucha pena. Lo peor de hacerse mayor es que cuando no entiendes algo por más que lo intentas, a veces sientes frustración, otras incluso rabia. Cuando era pequeña y no entendía algo, trataba de conseguirlo por todos los medios. Preguntaba sin parar, hasta obtener respuestas que me sirvieran para elucubrar un sentido...en definitiva, sentía que podía pedir ayuda; pero cuando he ido sintiendo que me hacía mayor (y ahora, para bien o para mal, lo soy, creo, en todos los sentidos), no sé a quién pedir ayuda cuando siento que el mundo carece de sentido en demasiados aspectos.
Volviendo al tema que ha hilado estos pensamientos, tenía los ojos cerrados, el cerebro comprimido y el corazón medio helado, mezcla de los nervios anteriores a un examen, en que todas las fechas y los nombres se agolpan sin orden ni acierto y pizca de incompresión ante vuestra llegada. En el fondo, son tantos recuerdos buenos...una infancia feliz...
A veces, querría que pensarais más en todo esto, o quizá que pensarais de otro modo, porque es muy probable que penseis en mí más que yo en vosotros, pero debe ser que lo haceis de un modo extraño, pues sigo sin saber nada...nada de nada...Silencio por respuesta a una pregunta sin hacer.

1 comentario:

Carlos dijo...

Ojalá te haya salido bien el examen,lastima de no haber leido esto antes, te hubiera mandado muchos watios de luz clara...LOL
Seguro que si salió todo bien, rebosas inteligencia y brillantez.
paz*sabiduria*acción